Opinión: Precios de alimentos en los años 1954-55

Opinión: Precios de alimentos en los años 1954-55

Factura José Antonio Maestro, 1955Joaquín Brotons Peñasco

www.joaquinbrotons.com

El 21 de agosto de 1944 se constituía ante el notario de Valdepeñas, don Federico  Rodríguez del Real, la Sociedad Mercantil Regular Colectiva: “Matías Brotons, Hermanos y Compañía”, creada por mi abuelo Joaquín Brotons Fenoll, junto a sus hijos varones: Matías, Joaquín y Francisco-mi padre-, empresa, en la que los cuatro socios aportaron la misma cantidad: 50.000 pesetas cada uno de ellos, que sumaban 200.000, que era un capital para la época.

Dicha compañía comercial familiar, se dedicaría a la agricultura de viñas y olivares, elaboración y exportación de vinos, junto a la venta al por mayor de productos hortofrutícolas, pescados frescos, salazones y conservas, entre otras actividades comerciales, como la fabricación de borra y trapos, aunque ésta última actividad apenas se realizó, dado que, explotó la máquina que habían comprado para ello, apenas se puso en funcionamiento. Además, el nombrado material con el que rellenaban las almohadas y colchones las gentes más humildes casi dejó de utilizarse, ya que apareció una marca de colchones muy famosa todavía, que dio al traste con ese negocio.

LIBRO DE CAJAFactura de Ramón Marín, 9/05/1955

Hojeando un libro-diario de caja, que tiene 600 páginas numeradas, en el que se apuntaban los ingresos y pagos, en los años 1954-55, he podido comprobar muchos precios de mercancías, que se compraban y vendían con la desaparecida moneda “La rubia” o peseta, que estuvo activa hasta el año 2001, creo recordar. También he ido revisando tres talonarios de matrices de facturas de los años citados anteriormente, en los que se indican los precios de los productos vendidos al por mayor a los clientes: Tenderos, pescaderos, fruteros…, que eran de pueblos de la provincia de Ciudad Real, en su mayoría: Valdepeñas, Moral de Calatrava, Castellar de Santiago, Villanueva de los Infantes, Santa Cruz de Mudela, Cózar, Granátula de Calatrava, Alcubillas, Villamanrique, Villahermosa, Torre de Juan Abad, Viso de Marqués, Membrilla, La Solana, Aldea del Rey, Calzada de Calatrava, Argamasilla de Alba, Torrenueva, Venta de Cárdenas…, incluso algunos de Puertollano y Ciudad Real-capital-, y de Jaén: Linares, La Carolina, Villacarrillo…

Destaca, entre otras, la matriz de la factura nº 20.381 expedida a nombre de don Antonio Delgado García, cliente de Linares, que el 29/11/1954 compró 41 sacos de higos secos a 3,25 pesetas kilo, que hacían un total de 8.281 pesetas, cantidad importante por aquellos años, que eran pagaderas en letras de cambio a 30-60 y 90 días, fecha factura, que fue redacta de forma manuscrita con pluma y tinta negra por mi prima-hermana, Isabel Brotons Sánchez, hija de mis tíos: Matías y Juana, que tuvieron dos vástagos más: Antonio y Matías. El primero trabajó en  el almacén y posteriormente fue  gerente y enólogo de la bodega familiar, pero el segundo se dedicó a otros negocios: Agente de seguros, comercial del Banco Bilbao-Vizcaya, compra-venta de fincas,  finalizando su carrera profesional como último gerente de los negocios familiares y el encargado del cierre definitivo.

PRECIOS DE PESCADOS

Sardinas, entre: 7- 6 y 5 pesetas, el kilo, según calidad y oferta y demanda del mercado (Venían en cajas de  madera llamadas de barco, que traían de 30 a 45 kilos). A partir de ahora, todos los precios que escriba corresponden a pesetas-kilo. Pescada blanca-Merluza-: 10-9 (cajas de madera igual a las anteriores); Japuta: 5-4,50; Boquerones: 7,50- 6; Machillos: 4,75; Chirlas: 3,25-2,75  (sacos de arpillera de 25-30 Kilos); Almejas gordas: 5,25-5; Brecas: 5,75-5; Bogas: 5; Lachas: 6; Calamares: 12; Sables: 5,25-5; Gamba blanca: 13-11(caja de madera de 10-12 kilos); Voladores: 7; Bacalao salado gordo: 12,50 Kilo; Pescadilla pequeña: 6,50-6;  Un tabal de prensado (cuba de sardinas saladas llamadas popularmente cubanas: 78-75 pesetas el tabal, que solía tener entre 400- 500 piezas). También se vendían al peso a 7 pesetas el kilo, la cantidad que el parroquiano pidiera, dado que era un pescado muy consumido, especialmente en las épocas de vendimia y recolección de aceitunas, entre otras.

PRECIOS DE FRUTAS Y HORTALIZAS.

Plátanos: 10-9,50 pesetas Kilo (Venían desde Canarias en piñas-racimos- de 10 a 30-35 kilos hasta el puerto de Alicante, donde se cargaban verdes y había que madurarlos con calor en destino, en cámaras que solían ser cuevas de piedra, donde mejor conservaban el calor). En el almacén de mi familia: “Los Brotones” había 6 cámaras de maduración y una frigorífica, que se hizo posteriormente, ya que antes para conservar el pescado se utilizaba hielo y sal, junto a la cámara frigorífica del Mercado de abastos de la Ciudad del Vino, que se pagaba por bultos.

Cebollas: 1,25; Peras: 6-5,50; Manzanas Hortel 1ª: 5; Manzanas Hortel 2ª: 4;  Manzanas reinetas y “morro liebre”: 5-4; Naranjas corrientes: 1,55-1; Naranjas imperiales (venían de Málaga envueltas en papel de seda y eran muy dulces):2,30-2,15; Naranjas navels o “Naveles” 1ª: 2,40; Naranjas sanguinas- también llamadas de sangre de toro-: 1,50-1,25; Tomates: 4-3 (cajas de madera de 30-35 Kilos); Repollos; 1-0,80; Mandarinas: 2; Coliflores: 2-1,50 pesetas la pieza (se vendían en capachos de una docena o más); Habas verdes: 3-2 pesetas (Venían en sacos de arpillera de unos 30 kilos, pero podían ser mayores); Nísperos: 3; Alcachofas: 6; Lechugas: 1 peseta la pieza (se vendían en “seras” de 1 o 2 docenas, aunque algunas llevaban  4 docenas, según su tamaño); Patatas: 1,30-1.25; Higos secos: 3,75-3,50 (venían en sacos de arpillera de 30 a 60 kilos); Batatas de Málaga: 2-1,50 Kilo; Boniatos: 1,35; Limones: 6,50-6; Una garba de ajos secos: 2-1,50 pesetas la garba; 3 pastillas jabón para las manos: 3,30 pesetas la pastilla; Una arroba (16 litros) de vino blanco Brotons: 16,50 pesetas; Una arroba de vino tinto Brotons: 20 pesetas; Una arroba de vinagre Brotons: 10 pesetas.

OTRAS MERCANCÍAS

Sal molida o en grano: 0,70 pesetas kilo(los sacos eran de arpillera y de 100 kilos); Sal en piedra: 0,70 pesetas kilo (Esta sal se utilizaba para que los animales bebieran más agua: mulas, caballos, burros…, que entonces había muchos).

 Lata de dulce membrillo de 5 kilos: 50 pesetas la lata; Bote de Tomate de 5 Kilos: 26-25 pesetas  bote; Arroz de Valencia: 7,50 pesetas (venía en sacos de 50 Kilos); Garbanzos: 5,50 (sacos desde 100 a 50 kilos); Judías blancas, 8,50 (sacos como los anteriores); Pimentón dulce de Murcia: 15 pesetas kilo (se vendía a granel, la cantidad que quisiera el cliente); Pimentón picante de Murcia: 20 pesetas Kilo;  Queso manchego puro de oveja: 26 pesetas kilo; Papel de estraza: 4,50 el kilo, venían en “balas” (bloques o paquetes) de 50 Kilos). Ese tipo de papel se vendía mucho, dado que, se utilizaba para envolver todo tipo de productos en las tiendas, puestos de los mercados y comercios, desde el pescado hasta cualquier otro. Además, se hacían cartuchos con las hojas de dicho papel, en los que se metían legumbres, entre otros muchos géneros, incluso no alimenticios.

MÁS GÉNEROS

 Pastillas o tabletas de chocolate: 5,50 la libra (3 media libra). Había otro chocolate de peor calidad, que costaba 1 peseta la tableta; Pastilla de dulce membrillo: 2,50 pesetas; 3 arrobas de vino blanco Brotons (48 litros) a 1,50 pesetas litro; Un barril de vino tinto Brotons: 577 pesetas el barril. (No indica la cantidad, pero debía ser una cuba grande).  Los vinos blancos los hacía el bodeguero Petronilo “Petro”,-excelente profesional, buen trabajador y mejor persona-, en la bodega nueva, la llamada familiarmente: “Santa Isabel”, fundada en 1898 y adquirida a “Pantoja”, el 12/2/ 1951 por los hermanos Brotons: Matías, Joaquín y Francisco, que le pusieron el nombre citado, en memoria de su madre, Isabel Gonzálvez Vives, que falleció en Valdepeñas, el 10/8/ 1924.

 Los tintos, que eran más complejos de elaborar, los hacía Francisco Brotons Gonzálvez-mi padre y socio co-fundador-,  en la vieja bodega: “Santa Pola”, fundada en 1920 por mi abuelo Joaquín Brotons Fenoll, que fue el primer año que hizo vino, aunque no la adquirió formalmente hasta el 30/8/ 1929, según consta en la escritura de compra-venta a Petra y Manuela Sánchez Núñez.

PAGOS

De entre la sección de pagos, también he entresacado algunos que, creo son curiosos e interesantes, como por ejemplo: Cargar un bolígrafo: 3 pesetas- no sabía que se podían cargar-; Un botijo: 7 pesetas; Un pollo: 50 pesetas; 6 barras de hielo: 42 pesetas; Esquilar las mulas: 20 pesetas; Una bota de piel de cabra (para llenarla de vino) 55 pesetas; Arreglar una tinaja de barro de 600 arrobas: 21 pesetas; Impuesto municipal (matricula de una bicicleta): 24 pesetas; Seis pavos vivos pequeños-para engordarlos-: 215 pesetas; Un pan de kilo: 5 pesetas; 3 conejos: 35 pesetas.

 Recibo suscripción al diario “Lanza”: 50 pesetas, pagadas el 27 de abril de 1955, pero no índica si es mensual, semestral, anual…, aunque, en la cabecera de dicho rotativo del día 12 abril de 1952, que publica en su portada la necrológica de mi abuelo, Joaquín Brotons Fenoll-fallecido el día 10-, el precio del ejemplar que figura es de 0,70 céntimos de peseta.

COMPARACIÓN.

Para poder hacer una comparación entre los precios actuales y los del texto, tenemos que tener en cuenta los sueldos de los trabajadores en el año 1954, que tampoco eran para tirar cohetes. Un obrero, que se consideraba especializado: camionero, bodeguero, cubero o herrero, solía cobrar (se pagaba semanalmente), entre 250-260 pesetas; Un administrativo o escribiente (eran de la familia). Mi prima Isabel: 750 pesetas y “Nina” (sobrina de mi tío Joaquín): 600 pesetas mensuales.

 Los que menos cobraban eran los campesinos: Un jornalero: 160-170, pero sorprende el salario del mayoral o capataz, que era el que llevaba toda la agricultura en las fincas: “Casa de don Pelayo” y “Casa de la Gorda”, entre otras, que cobraba 475 pesetas todas las semanas, junto al contable, que ganaba: 1987 pesetas mensuales, mientras que los dueños de la empresa, que eran mi padre y mis tíos: Matías y Joaquín, solamente cobraban 1500 pesetas mensuales. Mi primo Antonio: 1000.  Claro, que podían llevarse gratis del almacén los artículos que necesitasen para sus casas, que era casi otro sueldo, en aquellos años de escasez, ya que, las cartillas de racionamiento estuvieron vigentes hasta 1952, el año que nació el artífice de esta crónica nostálgica.

  Por cierto, que el contable, no debía estar muy contento con la suculenta paga, porque hubo que echarlo por ladrón. (No quiero acordarme del nombre, porque mi abuelo decía un dicho, que me contó mi tía Felisa, que le viene al pelo: “Aunque la casa esté ardiendo por dentro, que el humo no salga por la chimenea”. Además, “Los trapos sucios se lavan en la casa”…

En fin, que los que ya peinamos canas y tenemos una incierta edad, y conocimos y comercializamos con las pesetas, vemos la diferencia que hay entre aquellos tiempos y estos, y la verdad es que no han variado tanto los precios del coste de la alimentación- salvo que la imposición del euro fue un atraco a los españoles, dado que todo lo que valía 100 pesetas pasó a costar un euro-, si tenemos en cuenta el paso de los años y  que entonces casi no había clase media, hasta el extremo de que, antiguamente, se decía: “Cuándo un pobre come merluza, es que uno de los dos está malo”, que solía decirlo mi primo querido primo Antonio.

 Hoy en día, afortunadamente, no es necesario que alguno de los dos esté enfermo, pero eso sí, la merluza ya no es española, viene en avión desde Chile o de otros países…, como la inmensa mayoría de los alimentos que adquirimos: frutas, verduras, pescados, carnes, leches, quesos…, que con la globalización…., son mayoría  las mercancías que compramos en los supermercados, hipermercados… que son extranjeros, mientras los agricultores, pescadores, ganaderos… españoles están implorando al cielo y esperando que esto mejore…, aunque como dice un amigo mío de la vecina población de La Solana: “No cabe mejoría”, pero el autor de este texto siempre suele decir, que sí, que cabe mejoría…, aunque digan algunos listos, que vivimos ahora mejor que nunca. Si es verdad, algunos…, sí que viven mejor que nunca, pero  muy posiblemente, ésta última generación de jóvenes será la primera que viva peor que sus padres.

 Y eso sí, por favor, les ruego compren productos españoles, porque: “Un grano no hace granero, pero ayuda al compañero”.

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