Artículo de opinión: El misterio del Freyfaxi

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Artículo de opinión: El misterio del Freyfaxi

1 de agosto de 2020. Las olas de calor de este verano atípico parecen no tener fin. Generalmente en mi pueblo, Valdepeñas, serían épocas de festividad. La típica feria, los mercadillos medievales, la preparación de las Fiestas del Vino… Sin embargo también se va acercando los tiempos de la vendimia y la cosecha. No solo para Valdepeñas si no para la mayoría de los pequeños pueblos y zonas rurales de España es una de las épocas más importantes del año. ¿Cómo celebraban los antiguos vikingos la llegada de la cosecha? ¿Cómo se celebra en las comunidades neopaganas hoy día? Hablemos sobre la festividad del Freyfaxi.

Conocida con otros nombres como Lammas (celta) o Lughnasadh (irlandés). El Freyfaxi conmemora tal y como su nombre dice al dios Frey. Dios de la fertilidad. Los antiguos paganos que celebraban esta festividad para agradecer los regalos de la tierra, la fertilidad de los campos y la recogida de la primera cosecha. Por este mismo motivo también se honraba a Sif, diosa de las cosechas y el trigo, y a su esposo Thor, dios de la lluvia.

El trigo y los cereales, ya dorados, se segaban en estas fechas. Los frutos se encontraban ya maduros y se comenzaba su recolección. Era tradición guardar una parte de lo recolectado para el año posterior, y otra parte generalmente se transformaba en harina para fabricar el pan. El ganado criado durante la primavera ahora era fuerte y sano y estaba listo para los sacrificios de otoño e invierno. Al ser una festividad tan importante, ya que sin la cosecha los pueblos antiguos no podían sobrevivir, en los años de cosechas pobres y tiempos de hambruna en consecuencia se realizaban sacrificios. Generalmente animales, si eran tiempos de extrema necesidad, humanos.

No solo se celebraba la fertilidad del campo, si no la fertilidad humana. Era tiempo de banquetes y bodas. El pan era el alimento clave y principal símbolo del Freyfaxi y solía hornearse una figura del dios Frey en pan para, posteriormente, sacrificarla de forma simbólica y comerla entre todos.

En la actualidad se honra no solo la fertilidad de la cosecha, si no de la naturaleza en general. Ya que todas las plantas y animales son imprescindibles para nuestra supervivencia.

¿Por qué no ir a esa pequeña huerta de nuestros abuelos y ayudarles a recoger los frutos o cereales cultivados? ¿O quizá olvidarse del Mercadona por unos días y comprar alimentos naturales a esos pequeños agricultores, ganaderos o pequeños comercios familiares que dependen del campo? Reguemos las plantas de un pequeño jardín o ensuciémonos las manos de harina para hornear algo de pan casero. ¿Qué tal unas ensaladas o macedonias hechas con productos ecológicos? Hay muchas maneras de agradecer a los dioses, y a los humanos que se parten el lomo trabajando bajo el inclemente sol los frutos que la naturaleza nos ofrece.

Pese al calor, los días se acortan. Los vikingos lo consideraban un símbolo de muerte (Ya que el invierno era sinónimo de la misma). Disfrutad de la última festividad del sol en la naturaleza, tras contribuir a la misma con algo de trabajo duro. Brindad con cerveza, vino e hidromiel tras la dura fatiga y saboread el misterio del Freyfaxi.

Y una vez más. No olvidéis celebrar con precaución, mascarilla y distancia de seguridad. ¡Feliz Freyfaxi!

José Luis Torres Alcázar

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