Joaquín Brotóns: Territorio de la herida, de Cristina Galán

Joaquín Brotóns: Territorio de la herida, de Cristina Galán

Joaquín Brotons Peñasco

www.joaquinbrotons.com

El grupo editorial: “Sial Pigmalión”, donde con tanto acierto y gusto exquisito cuida sus ediciones Basilio Rodríguez Cañada, ha publicado en su colección: “Poesía Pigmalión”, el libro: “Territorio de la herida -Poesía reunida (1968-2019)”, cuya autora es la escritora Cristina Galán Rubio, nacida en Valdepeñas (Ciudad Real), en el seno de una acomodada familia de agricultores y bodegueros , que con las uvas de sus propias viñas elaboraban un excelente vino, especialmente el tinto, que tenía nombradía en el mercado madrileño, dado que, el abuelo de la poeta, don Salvador Galán Sánchez Molero, fue un hombre emprendedor de aquella Valdepeñas, que, era popularmente conocida como: “El Dorado”, dada la riqueza que producían sus caldos, en los finales del siglo XIX y principios del XX, que, en 1861 puso en circulación el afamado: “Tren del vino”, que con 25-30 vagones cargados de pellejos del dorado néctar de los dioses viajaba diariamente a Madrid, donde abastecía 810 tabernas de pellejos del mosto fermentado de la uvas, según nos informa el cronista de la Villa y Corte, en el siglo XIX, Mesoneros Romanos, en sus Crónica Matritenses.

 Dichos pellejos de piel de cabra, cuya capacidad oscilaba entre siete y ocho arrobas- aunque algunos llegaban a las diez y doce-, en muchas ocasiones eran de la familia Galán, pioneros en la comercialización del vino, ya que su bodega data de 1794 y en sus etiquetas indica: “Vinos de cosecha propia”, lo que hace que se considere la bodega de don Salvador Galán la más antigua de la “Ciudad del Vino”, según afirma mi pariente, José Luis Martínez Díaz, periodista especializado en  vinos y autor del imprescindible libro: “La genealogía de las bodegas en Valdepeñas”, en cuyo tomo podemos ver reproducido un anuncio publicitario de 1949 del citado don Salvador, en el que se lee:”Exportador de vinos de cosecha propia”. C/ Seis de junio, 82. Valdepeñas. Teléfono núm. 116.

La autora

Nuestra literata nació y vivió en ese ambiente descrito anteriormente, entre el olor dulzón y único del mosto fermentando en las panzudas y centenarias tinajas de barro, en la bodega familiar, hasta que en 1968 que se marchó a Madrid para estudiar Ciencias Biológicas, licenciatura que obtuvo por la UCM y, posteriormente, aprobar las oposiciones a profesora de la citada materia, que impartió en varios institutos de secundaria de Segovia, entre otros.

Comenzó a escribir en la adolescencia y formó parte del conocido grupo artístico literario valdepeñero: “El Trascacho”, en cuya centenaria cueva-bodega hizo sus primeras lecturas poéticas, teniendo en una de ellas, en 1972 serios problemas con el inquisidor y mojigato Régimen franquista, ya que, tras la lectura de su texto dialogado: “Poema para un momento”, fue acusada de escándalo público y la Guardia Civil fue a buscarla a casa, siéndole incoado un proceso, en el que fue defendida por su padre, que era un ilustre y reputado abogado, porque la juzgaron según la temible ley de “Vagos y Maleantes, pero, gracias a la intervención de su antecesor, se libró de la cárcel y todo quedó en una muy elevada multa, que pagó su papá, lo que ocasionó que nuestra poeta se alejara del mundo literario , aunque siguiera escribiendo.

PUBLICACIONES

 Años después, ya en democracia,  en 1984 la colección: “Hacia afuera”, publicó su carpeta de poemas: “Primaveras del cuarto oscuro”, que presentó el redactor de esta reseña. También  fue incluida en la antología: “Poetas valdepeñeros del siglo XX”, cuyo artífice es el nunca bastante llorado y recordado catedrático de literatura, Rafael Llamazares, que redacta:

“Los poemas de Cristina Galán son lirismo puro, sin aditamentos culturales o culturalistas. Hay en ella autenticidad, un claro predominio de la intención de reflejarse a sí misma por encima de concesiones a la estética. A Cristina Galán la considero excepcionalmente dotada, con hondura y belleza en su creación poética”, acertada opinión, que comparto totalmente.

Mujer inquieta, rebelde y muy preocupada por la marginación de la mujer, entró pronto en relación con los movimientos feministas y antifascistas, en los que fue y es una gran activista  muy comprometida, que comenzó colaborando en recitales y revistas poéticas. Asimismo, realizó exposiciones y trabajos por la igualdad de sexos y la coeducación en los distintos institutos en los que trabajó, donde fue muy apreciada su labor educativa y su carácter dulce.

En 1995 obtuvo el premio: “Contra el racismo y la discriminación social”, por su poema: “Corazón violeta”. En 2003 el Ayuntamiento de su ciudad natal publica su libro: “Mujeres en la guerra de la Independencia”, y años más tarde, su primera novela: “Sueños de libertad. Francisco Abad, alias: Chaleco”, también editado por el consistorio de Valdepeñas. En 2012 ve la luz en Segovia su poemario: “El abismo mágico”, libro que leí, como los citados antes.

EL LIBRO

“Territorio de la herida –Poesía reunida (1968-2019)”, agrupa poemas de los últimos cuarenta años,  algunos de ellos inéditos, y se abre con un magnífico estudio-prólogo  de la profesora de Sociología UCM, escritora y poeta, María Antonia García León, que escribe:”Lector, lectora, sumérgete en estas páginas y palparás la materia de la que está hecha la vida, de la verdad. Con valentía, la poeta Cristina Galán Rubio enfrenta la existencia con los ojos abiertos. Sumerjámonos en  los versos de nuestra poeta, hermosos y fieramente humanos”.

El nombrado poemario se divide en cuatro partes bien diferenciadas, que, corresponden a distintas épocas: “Primaveras del cuarto oscuro” (1968-80); “El abismo luminoso” (1980-2000); “Signos contra el silencio” (2015-2016) y por último: “Paisaje habitado” (2014-2019). El conjunto de poemas seleccionados es muy bueno y sería largo de detallar aquí todos los que prefiero, que son aquellos en los que se palpa el corazón y las vísceras de la escritora, porque la verdadera poesía se escribe con la sangre roja de las venas y el corazón  lacerado. No es poeta Cristina Galán de adorno y artificio, ni cantora vacua,  es poeta de vida vivida…

El volumen se cierra con un interesante epílogo de la escritora y poeta, Concha García, unido a un curioso e interesante álbum fotográfico de la autora, junto a familiares, amigos/as…

 Poco más puede añadir el creador de este comentario, salvo decir, que Cristina Galán Rubio es una poeta en la línea de Safo, es la Gloria Fuertes de La Mancha, que canta a la belleza-tanto física como espiritualmente-, pero también defiende a las humildes mujeres más desfavorecidas por la sociedad,  a la igualdad de sexos, tan necesaria todavía en el siglo XXI.

 Cristina Galán es una poeta de cuerpo entero, que tiene mucho que aportar a la literatura castellano-manchega, en la que hay excelentes escritoras, pero faltan poetisas valientes, atrevidas, que se desnuden totalmente en su obra, ante el espejo de su vida,  como hace C. Galán, que al publicar este libro nos confiesa que, con sus poemas ha sobrevivido en tiempos difíciles, que le han empoderado frente a las limitaciones propias o impuestas que nublan la razón y atentan contra los sentimientos más profundos del corazón. Bienvenido sea este: “Territorio de la herida”, de Cristina Galán.

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