Opinión: Joaquín Brotóns: ” Burla del diablo perdedor”, de R. Carbonell

Opinión: Joaquín Brotóns: ” Burla del diablo perdedor”, de R. Carbonell

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Hace unas semanas que recibí un ejemplar dedicado de la extraordinaria novela “Burla del Diablo Perdedor”, cuyo autor es el escritor valenciano Raúl Carbonell Sala, nacido en 1950, en Cárcer, que residió en Valdepeñas quince años y amigo cálido y entrañable  desde hace más de 40 años, cuando  se instaló en la Ciudad del Vino, en los primeros años setenta del pasado siglo, en una casa situada en la calle Veracruz, en la  que habitó el genial y tristemente olvidado pintor valdepeñero, Manuel Delicado Mena, donde R. Carbonell escribió una gran parte de su extensa obra, ya que era escritor profesional, que dedicaba 7 y  8 horas diarias a leer, tomar notas y redactar libros de poesía, teatro, novela…, en una vieja máquina de escribir, cuando para poder hacer copias de los textos había que utilizar el “papel carbón”, dado que aún no existían las fotocopiadoras, ni los ordenadores, que tanto trabajo nos han facilitado, especialmente a los que ya tenemos “una incierta edad” y nos dedicamos a este ingrato, noble, bello, pero mal pagado oficio de escribir.

 

También redactó muchos artículos de diversos temas, que publicaba en los periódicos de la provincia, como Lanza, entre otros, junto a poemas suyos y estudios de la obra de otros artífices: poetas, ceramistas, pintores…, que vieron la luz en revistas literarias y de creación, como Manxa, Almud y Estaribel, entre otras muchas publicaciones manchegas, que, en aquella época, circulaban por el mundillo literario.  Creo recordar, que fue en Estaribel, donde publicó uno de los más hermosos poemas que me han dedicado en mi vida, que tituló: “A Joaquín Brotóns apoyado contra la barra”, poema manuscrito con su pluma estilográfica, que conservo enmarcado en mi despacho y que lleva unas bellas ilustraciones del pintor Vicente Nello, en las que dibujó varios efebos desnudos  en la playa, bajo la luna llena, tema muy apropiado para mi poesía, dado que siempre he cantado a la belleza juvenil masculina.

 

Posteriormente, Carbonell, fue Director durante varios años de la Casa de Cultura de Valdepeñas, donde realizó una magnífica labor. También ha dirigido cursos sobre la creación literaria  contemporánea en Castilla-La Mancha, en los cursos de verano de la Universidad Nacional de Educación a Distancia.

 

Asimismo, es autor de seis poemarios, entre los que cabe destacar los titulados “Nocturno sin consejo”, cuyo elogioso prólogo es del gran poeta y mejor amigo José Hierro (Premio Cervantes), y “Fotogenia”,  que tiene unas bellísimas ilustraciones del admirado pintor de la Generación del 27, Gregorio Prieto y que fue  prologado espléndidamente por el buen poeta, prosista, ensayista y estudioso de la poesía española, Pedro Antonio González Moreno, que hace unos meses publicó su libro “La Musa a la Deriva”, en el que hace un amplio recorrido, que, sin pelos en la lengua,  escribe de forma sincera y crítica sobre la poesía y  su complejo y extraño mundo: editores, vates, críticos, reseñas…

 

 

En teatro, ha visto la luz el volumen “Dos funciones incoherentes y una pieza de salón”, prologado por el reputado dramaturgo y escritor valdepeñero, Francisco Nieva (Académico de la Lengua y Premio Príncipe de Asturias), entre otras muchas más distinciones, que alargarían extremadamente esta reseña.

 

Igualmente ha editado cuatro novelas, entre las que sobresalen “Bibelot”, con introducción del poeta y novelista daimieleño Miguel Galanes, junto a la magistral “El siglo de los artistas”, que fue merecidísimamente galardonada con el prestigioso Premio Valencia de Novela, galardón, que concede el Ayuntamiento de dicha hermosa ciudad  y cuyo jurado lo componen  importantes escritores y gentes del mundo de la cultura.

 

LA NOVELA.

 

Emilio J. Sales Dasí, doctor en Literatura Española por la Universidad de Valencia y profesor de Lengua Castellana y  Literatura en el I.E.S. Tavernes Blanques, escribe en el excelente prólogo:… “Burla del diablo perdedor” informa desde su mismo título sobre dos ejes en los que articula la trama. En el centro de la novela, como figura estelar, la figura de Dionisio Encinas, emigrante extremeño que jamás logró consumar ese proyecto de integración al que aspiró con su llegada a Xátiva y que, a la postre, no conseguirá desprenderse de su condición de pobre “diablo perdedor”…La opción narrativa del autor es de un cariz muy diferente al suspense. Lo genuino en su historia en todo aquello que ocurre dentro del círculo, lo que vendrá a redondear ese viaje tan inevitable como tamizado con pretensión alegórica que identifica al emigrante extremeño como pobre mortal”…

 

Interesantísima novela de 175 páginas, que se lee con facilidad, ya que está dividida en catorce capítulos, que nos van narrando muy amenamente la vida de ese emigrante extremeño en la bella ciudad de Xátiva. Además, dicha novela, como decía el gran Camilo José Cela (Premio Novel), tiene, lo que debe tener toda buena novela: “Planteamiento, nudo y desencale”, algo raro en estos tiempos que corren, en que hay tanto advenedizo que llaman novela a cualquier narración.

 

Bienvenida sea la “Burla del diablo perdedor”, publicada por la prestigiosa editorial Endymion, en su colección Narrativa, que muestra en la portada un original y colorido fotomontaje del conocido artista Paco Perucho, que también ilustró su anterior novela “Tres libros sin amor” (2016), prologada por el fino periodista valenciano Rafael Álvarez Taberner, en la que  Carbonell, hace un interesantísimo y detallado estudio sobre la decadencia y el esplendor… de la alta burguesía de Valdepeñas en el siglo XIX y principios del XX.; libro soberbio, exquisito, que debe leer todo valdepeñero de pura cepa, que se sienta como tal y quiera conocer la historia novelada de sus ancestros o la  de la “Muy Heroica y Muy Leal e Invicta Ciudad de Valdepeñas”, mi amada ciudad-isla, mi ínsula báquica, mi Alejandría de La Mancha.

 

Mi más sincera enhorabuena a mi viejo y gran colega Raúl Carbonell, que, por fin, está teniendo el reconocimiento que su obra y su persona merecen, dado que el Consistorio de su pueblo natal, ha tenido el acierto y el  fino detalle de poner su nombre a la “Biblioteca Municipal” de Cárcer, población donde él nació y vivió su infancia en la calle “La Iglesia”, 10, junto a sus padres y  hermanos.

 

Que  los dioses benignos lo sigan protegiendo siempre. Y que Baco, el di-vino,  lo corone con sus pámpanos de felicidad, como en los viejos tiempos, cuando hacíamos la ruta de las antiguas tabernas de Valdepeñas, ya tristemente desaparecidas, como:”Casa Lucas”, “Casa el Cojo”, Casa Sáez”, “El Almeja”, “La Guitarra”,”La Huerta”, “Cabeza Pero”, entre otras, pero, especialmente, en “La Taurina”, donde su dueño, José Abad, cuando ya a altas horas de la noche no quedaban parroquianos en ella, nos ponía en un viejo gramófono los discos de tangos de Carlos Gardel, que con su personalísima y sentida voz me emocionaban hasta las lágrimas, particularmente: “Madrecita”, “Volver”, “El día que me quieras”, “Adiós, muchachos”…

 

La “Burla del Diablo Perdedor”, de Raúl Carbonell, es una estupenda novela, “donde se   conjuga la tradición artística-festiva del pueblo valenciano y la sátira o burla, y en el discurso actúa como elemento compositivo que vertebra el avance de la narración. Estos son los puntales elegidos para sustentar el edificio novelesco”, según redacta el autor del  prólogo o introducción, ya antes citado.

 

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