¡La Nueva Educación es posible! César Bona en Valdepeñas

· Una Nueva Educación es posible, está en nuestras manos conseguirla
¡La Nueva Educación es posible! César Bona en Valdepeñas

No quería obviar la presencia hoy en el Auditorio Francisco Nieva de Valdepeñas de César Bona. Gracias a las gestiones de las AMPAS de la localidad, contaremos con el premiado y reconocido como “el mejor profesor de España”, el único español finalista del Global Teacher Prize del 2015, un profesor entusiasta que disfruta de los retos, que adora a los niños y que, en lugar de teorizar sin fin sobre lo que debería hacerse, se ha lanzado a hacerlo.

En sus proyectos ha conseguido llevar a cabo todo aquello que muchos han planteado sobre el papel: que niños analfabetos se sientan interesados por la lectura, que sus alumnos impulsasen una protectora de animales virtual que ha llegado al ámbito internacional (Children for Animals) o que rodasen un cortometraje premiado en un festival de cine, también ha escrito un libro “La nueva Educación: los retos y desafíos de un maestro de hoy”. Y esta tarde tendremos el placer de escucharlo en directo.

Ver y analizar lo que la gente llama ‘problemas’ y mirarlos como ‘retos’,  buscar qué nos pueden enseñar a nosotros, qué podemos sacar en positivo de esos conflictos o problemas” es a lo que Cesar nos reta cuando se le escucha.

Es por ello que su visita a nuestra localidad me hace reflexionar sobre la educación actual y la necesidad de una Nueva Educación, para que su paso por aquí no nos deje indiferentes. Que su visita nos sirva de estímulo para perseverar en la apertura de nuevas maneras de educar.

En mi opinión, la educación actual parece estar centrada en que los alumnos pasen sus exámenes y así lograr un lugar privilegiado en el mercado de trabajo. Cada vez son menos los alumnos y padres satisfechos con la educación que se les ofrece. Al no saber qué es lo que no funciona, a veces se culpa a los estudiantes, aduciendo que éstos están desmotivados con el estudio. Se señala asimismo que los jóvenes ya no son tan serios como en otros tiempos y que sólo piensan a corto plazo, y en divertirse. Se les trata de infundir miedo y preocupación por su futuro, para lograr un cambio de actitud, pero en realidad vemos que no se trata de educar para sobrevivir, sino comenzar a considerar que educamos para ser plenamente personas, que necesitamos más una educación para Ser y no tanto para Tener. La felicidad en definitiva no la obtenemos ni por tener una carrera ni por poseer más cosas.

En las instituciones educativas actuales, los asuntos más importantes para el aprendizaje de la vida se ven ahogados por una falta de “encuentro humano”. Falta el diálogo en torno a lo que pasa en las vidas de los alumnos, en sus familias y en el entorno más cercano. Se deposita excesivamente a los maestros la carga educativa que en realidad debe realizar la familia. Existe desencuentro de opiniones entre ambos sectores.  La mayor parte del esfuerzo educativo actual lleva a entrenar en la obediencia, para recuperar la disciplina perdida.

Muchas matemáticas y reducción de horas de música o dibujo, por ejemplo, dan como comprobación que esa permanente inhibición del impulso lúdico, de la creatividad, hace que importantes sinapsis cerebrales relacionadas con el aprendizaje no sean estimuladas, por lo que se acaban olvidando la mayoría de contenidos de los temarios estudiados. Es necesario empezar a considerar que la mejor inversión educativa sería aquella que propicie el desarrollo humano.  Que estimule el gusto por el aprendizaje. El enseñar a pensar no a memorizar.

Y es que, el sistema educativo actual no está orientado para la vida, para afrontar las vicisitudes de ella, sino que se ciñe a entregar pasaportes para pasar al siguiente curso. Se pone más énfasis en las buenas o malas calificaciones que en el interés por aprender algo significativo. No nos enseña a vivir un duelo, una muerte, a convivir con una enfermedad o a afrontar una frustración.

El desarrollo humano, el crecimiento personal hacia la responsabilidad, la autonomía y la independencia parte desde el autoconocimiento, desde la experimentación, desde el reconocimiento de las emociones  y para ello necesitamos padres, maestros, educadores en general, comprometidos con ellos mismos y con la sociedad, educadores maduros y desarrollados integralmente, que trabajando en sus dimensiones física, emocional, interpersonal e intelectualmente, le capacite para asumir la responsabilidad de educar. En consecuencia, contribuiremos de esta forma a la dirección futura del mundo. Un mundo más armonioso y en paz.

La idea de transformar la educación para cambiar la sociedad no es nueva, necesitamos entender la educación como algo al servicio de un creciente proceso de liberación y despertar de individuos y no de adoctrinamiento y creación de “borregos”.

Para ello, es necesario comenzar  con un proceso de reeducación de adultos responsables y maduros, involucrarnos en aprender a desarrollar una mirada nueva hacia aquello que nos rodea para preguntarnos ¿Qué puedo aportar yo para cambiarlo en la dirección que deseo? El cambio empieza por uno mismo, por lo tanto no podemos pretender cambiar a los de fuera, sin antes transformarnos nosotros, no podemos exigir a los demás aquello que nosotros no somos capaces de realizar.

Maestros, educadores como César Bona, donde la actitud, el entusiasmo y la empatía por compartir los conocimientos y aprender con sus alumnos, enriqueciéndose mutuamente, es lo que nos impulsa a confiar en que hay un nuevo paradigma educativo  que se está abriendo camino en nuestra sociedad y que ya está instaurado en países como Finlandia.

Necesitamos que nos recuerden que existe una nueva visión de la educación, donde cada vez haya mayor número de profesionales y familias comprometidas para cambiar un sistema educativo arcaico por una nueva educación que privilegie el autoconocimiento y la convivencia armónica, y actos como el de esta tarde nos hace mantener el rumbo y la dirección hacia una manera nueva de Educar, basada en el Amor, la Atención y el Orden: Un Amor no egoico ni materialista, sino un amor incondicional y respetuoso hacia uno mismo y los demás, una Atención sostenida para darnos cuenta y poder avanzar y un Orden en relación a saber el lugar que ocupo en la vida, dentro y fuera del sistema familiar.

Podemos cambiar las cosas y si otros lo están consiguiendo, nosotros también, sirva de referente este vídeo ilustrativo que podemos aplicar al sentir de nuestra sociedad y educadores.

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Gracias a los organizadores por expandir una nueva conciencia en educación y dar la oportunidad a una localidad como Valdepeñas de disfrutar con un personaje tan enriquecedor y relevante del sector de la educación.

María José Navarro Delgado, también en www.ahorayo.com y @mariajoseahorayo

 

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