Manzanares: Comienza el repliegue de la UME tras cuatro intensas jornadas de simulacro

Manzanares: Comienza el repliegue de la UME tras cuatro intensas jornadas de simulacro

Terminado el simulacro de catástrofe en Daimiel y realizada la reunión de valoración, la Unidad Militar de Emergencias comenzó en la noche del jueves su repliegue de medios y efectivos tras cuatro intensas jornadas en la comarca. El Ayuntamiento de Manzanares colaboró con la cesión de diversas instalaciones municipales, como las de FERCAM, donde la UME instaló el Puesto de Mando Operativo desde el que se dirigió la intervención. También ha comenzado el desmantelamiento del Centro de Damnificados junto a la A-4.

Los convoyes militares comenzaron a abandonar el recinto ferial de Manzanares en la noche del jueves tras desmontar todo el material que requirió la instalación en el mismo del “cuartel general” de la UME durante el simulacro “Gamma 2015”. FERCAM se convirtió en una base militar con decenas de vehículos ligeros y pesados, equipos de comunicación vía satélite, helicópteros y centro de coordinación de Cruz Roja. El Pabellón de Muestras fue el centro de operaciones del ejercicio con centenares de ordenadores y decenas de pantallas.

Los militares también utilizaron durante la semana como alojamiento el Pabellón Polideportivo del Nuevo Manzanares e instalaron en el aparcamiento de vialidad invernal de la A-4, junto al Hotel El Cruce, un Centro de Damnificados para quinientas personas en el que supuestamente se albergaron vecinos desalojados de Daimiel, ciudad que debido a una nube tóxica fue -hipotéticamente- evacuada en su totalidad.

Este campamento fue levantado por la UME en 72 horas y en él trabajó junto a Cruz Roja. Tuvo una zona logística con centro de comunicaciones, taller mecánico y transportes para trasladar a los damnificados. Es similar al que albergó durante varios meses a los damnificados por el terremoto de Lorca.

En el campamento hubo servicios sanitarios de atención primaria, farmacia, equipo veterinario especializado en control de plagas y equipos medicalizados y psicológicos de Cruz Roja, con profesionales especializados en el cuidado de menores. Para albergar a los damnificados se instalaron dos tipos de alojamientos, unas células de habitabilidad polivalente y los llamados “rocaedros”, todos ellos distribuidos por calles como una pequeña ciudad.

Además hubo cocina, duchas y baños, aula escolar, sala de televisión y ordenadores, ludoteca, juegos infantiles y pistas deportivas, todo ello pensando en hacer lo más llevadera posible la estancia de los damnificados evacuados a este tipo de centros.

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